MI MAMÁ SE NEGÓ A ABANDONAR A MI PAPÁ CUANDO QUEDÓ EN SILLA DE RUEDAS Y LOS MÉDICOS LE DIERON SOLO 10 AÑOS DE VIDA. SOBREVIVIÓ 35 AÑOS MÁS… PERO DESPUÉS DE SU MUERTE ENCONTRAMOS UNA CARTA QUE LE HABÍA OCULTADO: «MI ÁNGEL, PERDÓNAME POR GUARDARTE ESTE SECRETO…»

Gracias por elegirme todos los días.

Si existiera otra vida, volvería a buscarte.

Y volvería a enamorarme de ti.

Con todo mi amor,

Tu Gabriel».

Cuando mamá terminó de leer, nadie habló.

Lucía lloraba abrazada a Andrés.

Yo miraba la fotografía de nuestros padres cuando eran jóvenes.

Y mamá sostenía la carta contra su pecho.

Durante treinta y cinco años había creído que ella era quien había salvado a papá.

Pero ahora comprendíamos que ambos se habían salvado mutuamente.
EPÍLOGO. EL VIAJE QUE ESPERÓ TODA UNA VIDA

Tres meses después llevamos a mamá a Puerto Vallarta.

Era la primera vez que veía el océano.

Cuando llegamos a la playa, se quitó los zapatos.

Caminó lentamente hacia la orilla.

Y dejó que una pequeña ola le mojara los pies.

Se quedó inmóvil.

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