Rogelio se puso de pie.
—Eso está fuera de contexto.
—Siéntate, por favor —dijo Patricia.
Pero Mateo me miraba a mí.
—Papá.
—¿Qué?
—Todavía falta una cosa.
Yo creí que hablaba de la fotografía.
No.
Sacó su celular.
—Don Ernesto encontró otra grabación anoche.
Rogelio dejó de discutir.
—¿De cuándo?
Mateo no respondió.
Abrió el video.
La pantalla mostraba nuestra calle durante la madrugada posterior al accidente.
Durante varios segundos no ocurrió nada.
Después apareció una figura caminando hacia nuestra entrada.
Era Rogelio.
Miró hacia nuestra casa.
Se agachó junto a los restos de la bicicleta que yo todavía no había movido.
Y entonces hizo algo extraño.
Sacó algo del bolsillo.
—¿Qué está haciendo? —pregunté.
Mateo pausó la grabación.
—Eso mismo quería saber.
Ampliamos la imagen.
Rogelio tenía una pequeña pieza metálica en la mano.
El mecánico que había revisado la bicicleta nos había mencionado que faltaba una pieza del sistema de cambio, algo que nos pareció normal después de que la camioneta pasara encima.