Al día siguiente llegó la reunión del comité.
Rogelio apareció acompañado por un hombre que presentó como asesor.
Yo fui con Mateo.
No quería llevarlo.
Pero él insistió.
—La bicicleta era mía. Yo trabajé para comprarla. Quiero estar ahí.
Tenía razón.
La reunión empezó tranquila.
Patricia mostró fotografías.
Después las notificaciones anteriores.
Luego el video.
Rogelio repitió que todo había sido accidental.
Entonces Carlos entró.
La cara de Rogelio cambió.
—¿Qué hace él aquí?
Carlos se sentó.
—Vengo a decir lo que escuché.
Contó toda la conversación.
Rogelio lo acusó de mentir.
Carlos sacó su teléfono.
—Sabía que ibas a decir eso.
Todos guardamos silencio.
—¿Qué tienes? —preguntó Patricia.
—Un mensaje que me mandó Rogelio después del accidente.
Abrió WhatsApp.
El mensaje decía:
“Ni se te ocurra decirle a Arturo lo que hablamos anoche. Ya bastante problema tengo con la bicicleta.”