PARTE 2 / El juez le pidió elegir entre su mamá sin dinero y su papá millonario, pero el niño levantó un celular viejo y dejó al juzgado sin respirar…

Marisol se cubrió la boca.

Sofía bajó de la silla y corrió hacia ella.

Marisol la abrazó como si alguien se la

hubiera querido arrancar de los brazos.

 

El juez pidió que revisaran el celular.

El secretario conectó el aparato a una pantalla pequeña del juzgado.

El primer video empezó.

Se veía una sala enorme, con pisos de mármol, lámparas elegantes y una mesa de centro donde nadie podía tocar nada.

Mateo estaba sentado en un sillón.

Sofía lloraba en una esquina.

 

Ricardo caminaba frente a ellos con una copa en la mano.

Sin traje.

Sin sonrisa.

Sin máscara.

—Mañana van a decir que quieren vivir conmigo —decía Ricardo en el video—. Clarito. Sin ponerse chillones.

—Yo quiero vivir con mi mamá —susurraba Sofía.

Ricardo se agachó frente a ella.

—Tu mamá no puede ni comprarte unos zapatos decentes, mijita. ¿Quieres terminar igual que ella? ¿Vendiendo enchiladas afuera de una oficina?

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