—Entonces mañana detendremos el desalojo.
Elena negó con la cabeza.
—Todavía no entiendes.
Su mirada bajó hacia Tommy.
—Su madre murió porque encontró esa llave.
Sentí que el mundo se detenía.
—¿Qué estás diciendo?
—Que no murió por una enfermedad.
Tommy levantó la cabeza.
Elena apretó los labios, intentando contener el llanto.
—Y tampoco murió su hermana.
Antes
de que pudiera preguntar algo más, varios vehículos negros entraron en el asentamiento.
María miró las matrículas.
—Alejandro…
Reconocí el primer automóvil.
Era de Gabriel.
Tommy se escondió detrás de mí.
Y entonces comprendí por qué mi hermano estaba tan desesperado por destruir las Sombras antes de que alguien pudiera investigar lo que había debajo de aquella tierra.