Debajo aparecía una respuesta:
“Ven directamente. Tengo los documentos de tu suegra.”
Fruncí el ceño.
¿Qué documentos?
Entonces encontré una fotografía tomada por Sarah tres días antes.
Mostraba una carpeta abierta sobre el escritorio de Catherine.
En la primera página aparecía mi nombre.
Debajo, el de Sarah.
Y una frase:
“SOLICITUD DE DECLARACIÓN DE INCAPACIDAD.”
Pero la persona a la que pretendían declarar incapaz no era Sarah.
Era yo.
La solicitud había sido preparada seismeses antes.
Mucho antes de aquella cena.
Mucho antes del embarazo.
Y al final del documento aparecía el nombre de quien asumiría el control de mis bienes si yo dejaba de ser considerado capaz de administrarlos.
Catherine.
Levanté lentamente la mirada hacia mi madre.
Entonces comprendí algo todavía peor.
Sarah no había sido el verdadero objetivo de Catherine.
Había sido la única persona que descubrió lo que mi madre llevaba meses preparando contra mí.