María palideció cuando me vio despierto.
—Sofía, ven conmigo.
La niña corrió hacia ella.
Yo me incorporé lentamente.
—¿Quién era su padre?
María apretó a Sofía contra su cuerpo.
—No importa.
—Acabas de mirarme como si importara mucho.
—Daniel, déjalo.
Aquello confirmó mis sospechas.
Me puse de pie.
—¿Quién era?
María cerró los ojos.
—Samuel Torres.
El nombre me golpeó.
Lo conocía.
No personalmente.
Pero sí de mis archivos.
Samuel había trabajado años atrás para una empresa de transporte vinculada a uno de mis almacenes. Había muerto durante un incidente que, según los informes internos, había sido consecuencia de una disputa ajena a mis negocios.
—Eso ocurrió hace cinco años.
—Cuatro años y nueve meses.
Su precisión me heló.
—¿Por qué viniste a trabajar aquí?
María me sostuvo la mirada.