No pregunté detalles operativos.
No quería saber cómo podía repetirse.
Quería saber quién había usado mi estructura y quién había muerto por ello.
—¿Te habló de Vincent Russo?
María me miró.
—Sí.
Sentí que el aire abandonaba mis pulmones.
Vincent.
Otra vez Vincent.
—Samuel empezó a sospechar de él —continuó—. Tres días después murió.
—Los informes dijeron que fue una disputa callejera.
—Los informes mintieron.
No respondí.
—Por eso vine aquí —dijo María—. No sabía si Vincent actuaba para ti o si tú también eras parte de aquello.
—¿Y ahora?
—Todavía no lo sé.
La sinceridad dolió.
Pero la merecía.
Ordené una revisión independiente a través de abogados y profesionales capaces de preservar pruebas y trasladar cualquier delito a las autoridades correspondientes.
Nada de hombres enviados a sótanos.
Nada de venganzas.