Pero había motivos suficientes para pedir explicaciones y revisar las operaciones con el consentimiento de mis padres.
Joaquín miró a su hijo.
—¿Dónde está nuestro dinero, Sergio?
—Lo he utilizado para mantener la casa.
—¿Qué parte? —preguntó mi padre.
—La comida, los recibos, las reparaciones…
—¿Y los dos coches de la entrada? —pregunté.
Mónica se levantó bruscamente.
—¡No tienes idea de lo que cuesta mantener una familia!
—Entonces será fácil justificar los gastos con facturas y movimientos bancarios.
Ella miró a Sergio.
Él no dijo nada.
Por primera vez, comprendí que no solo había un problema con los documentos de la casa. También había que aclarar qué había ocurrido con el dinero destinado al bienestar de mis padres.Y no iba a resolverlo mediante gritos.
Iba a resolverlo con hechos.
Parte 6. La noche en que mi madre contó la verdad
Aquella noche decidí quedarme en casa.