PARTE 2: La esposa a la que humilló era la hija del hombre que podía destruir su imperio

—No, papá. Esta vez quiero ir yo.

—¿Estás segura?

—Sí. Pero antes necesito que me ayudes a descubrir quién es realmente mi esposo.

La voz de Raymond se volvió seria.

—Dime qué necesitas.

—Quiero que revises los negocios de Spencer Conway. No quiero que lo castigues por haberme humillado. Quiero saber si hay algo más detrás de todo esto.

—Entendido.

Antes de colgar, Raymond añadió:

—Phoebe, hay algo que debes recordar. No tienes que demostrar tu valor soportando que alguien te trate mal.

Ella se llevó una mano a la boca.

Y lloró.

No por Spencer.

Lloró porque había pasado tres años intentando ganarse un amor que nunca debió exigirle que desapareciera para conservarlo.

Paisley Daley caminaba a su lado con una sonrisa triunfal.

—¿Has visto cómo nos miran? —le susurró.

Spencer sonrió.—Así es como debe ser.

Aquella noche no era solamente una gala benéfica. También era la oportunidad de anunciar una nueva alianza empresarial que, según Spencer, convertiría a Conway Holdings en una de las compañías más influyentes de la región.

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