La miré fijamente.
—Ese es precisamente el problema.
Ethan se quitó la chaqueta y la colocó sobre mis hombros.
—Mamá, debiste llamarme.
—Quería conocer a la mujer con la que ibas a casarte.
Vanessa se acercó rápidamente.
—Puedo explicarlo.
Saqué mi teléfono de la bolsa.
La grabación seguía funcionando.
—No será necesario.
Presioné reproducir.
Su voz resonó por todo el jardín.
«No permitimos que personas como usted entren en celebraciones destinadas a familias respetables».
Después se escuchó el agua.
Las risas.
Y la amenaza contra el camarero que había intentado ayudarme.
Ethan cerró los ojos.
Cuando volvió a abrirlos, su expresión había cambiado.
—Vanessa, la fiesta terminó.
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬
Patricia intervino inmediatamente.
—¡Ethan, no puedes cancelar un compromiso por una simple broma!
Mi hijo la miró.
—¿Llamaría broma a esto si alguien se lo hubiera hecho a usted?