PARTE 2: MI ESPOSO ME ENGAÑÓ MIENTRAS CUIDABA A NUESTRA BEBÉ, PERO CUANDO REVELÉ LOS 190,000 PESOS DESAPARECIDOS, SU PADRE DESCUBRIÓ UNA TRAICIÓN QUE NADIE ESPERABA

Diego tenía la mano sobre la perilla cuando mi suegro volvió a hablar.

—Espera, hijo.

Todos lo miramos.

Don Ernesto se levantó lentamente de su silla.

—Mariana dijo que tenía algo más que contarnos.

Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.

Diego se volvió hacia mí.

—¿Qué más quieres? Ya me humillaste delante de todos.

Acomodé la mantita de Renata, que dormía en brazos de mi hermana Paula.

—No, Diego. Todavía no he terminado.

Saqué una carpeta azul del cajón del aparador.

La había preparado durante seis días.

Dentro estaban las copias de los movimientos bancarios, los correos y los documentos que había encontrado mientras él creía que yo estaba demasiado ocupada cambiando pañales para darme cuenta de algo.

—¿Reconoces esta cuenta? —pregunté.

Diego palideció.

—¿De dónde sacaste eso?

—Del correo familiar al que ambos tenemos acceso.

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