PARTE 2: MI ESPOSO ME ENGAÑÓ MIENTRAS CUIDABA A NUESTRA BEBÉ, PERO CUANDO REVELÉ LOS 190,000 PESOS DESAPARECIDOS, SU PADRE DESCUBRIÓ UNA TRAICIÓN QUE NADIE ESPERABA

—Mariana, no podemos concluir quién hizo estas firmas sin verificar los originales, pero hay indicios suficientes para solicitar información formal y denunciar cualquier falsificación que se confirme.

Asentí.

—Haz lo necesario.

Entonces Laura me mostró una página que yo no había notado.

—Hay algo extraño en este contrato.

Fruncí el ceño.

—¿Qué cosa?

—La fecha.

Miré el documento.

Había sido elaborado cinco meses antes.

Cuando yo todavía estaba embarazada de Renata.

Sentí un escalofrío.

Diego no había comenzado a mentirme después del nacimiento de nuestra hija.

Llevaba meses preparando operaciones financieras mientras yo organizaba su habitación.

Pero Laura todavía no había terminado.

—También aparece el nombre de una segunda persona autorizada.

Me acerqué.

—¿Quién?

La abogada señaló una línea.

Ernesto Ramírez.

Me quedé completamente inmóvil.

Mi suegro.

El hombre que había defendido a Renata y a mí durante la cena.

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