Eleanor estaba pálida.
—Yo… sabía que Julian quería preparar a Noah.
—¿Participó?
Sus labios temblaron.
—Sí.
Julian murmuró una maldición.
—¿Por qué?
Eleanor miró a su hijo.
—Porque él me dijo que Emily planeaba llevarse a Noah al extranjero y que nunca volveríamos a verlo.
La miré sorprendida.
—Yo jamás dije eso.
—Ahora lo sé.
Eleanor comenzó a llorar de verdad.
—Me mostró correos.
Mi mente se activó.
—¿Qué correos?
Los documentos aparecieron días después.
Supuestos mensajes míos enviados a una amiga:
Cuando consiga suficiente dinero, me llevo a Noah y desaparecemos.
Otro:
Julian jamás volverá a verlo.
Había un problema.
La dirección se parecía a la mía.
Pero no era la mía.
Una letra había sido sustituida.
La revisión técnica posterior confirmó que aquellos correos no procedían de mi cuenta.