## PARTE 3
Nicolás esperaba que Javier y Nuria vinieran al día siguiente.
Carmen permaneció junto a la ventana del pasillo, vigilando la calle, mientras Manuel cerraba la puerta del antiguo taller.
El anciano se arrodilló con dificultad, retiró una tabla y levantó la mesa que Nicolás había querido mover la primera noche.
Debajo había una caja metálica azul, cubierta de polvo.
La llave oxidada encajó perfectamente en la cerradura.
Dentro no había dinero.
Había algo mucho más peligroso.
Los documentos originales de la casa.
Las facturas de la reforma.
Los contratos antiguos.
Los extractos bancarios.
Los documentos relativos a la venta del terreno que Manuel había sacrificado para salvar a Javier.
Y, sobre todo, años de pruebas sobre las transferencias de dinero.
Carmen examinaba cada documento como si estuviera descubriendo, ordenados por fechas, todos aquellos años en los que habían renunciado a su propia vida para ayudar a uno de sus hijos.