—Sí.
—Necesito que Ximena nos diga qué recibió a cambio de ellas. Sin adivinar.
Volvimos al patio. El bebé estaba despierto sobre el hombro de Guadalupe, entretenido en jalarle una cadena. Los cargadores habían acomodado las cajas otra vez dentro de la camioneta, pero aguardaban el pago.
Ximena tomó los comprobantes de manos de Fernanda. Su expresión cambió al ver el total, aunque no dijo que la cifra fuera incorrecta.
—Yo recibí el dinero para echar a andar MBR —dijo—. Renta, equipo, trámites. Ricardo iba a participar.
—¿Cómo iba a participar? —pregunté.
—Con el capital y este espacio. Después veríamos lo que correspondía a cada quien.
Fernanda no dejó pasar la respuesta.
—¿Tienes firmado con Mariana algún acuerdo para invertir su dinero o usar su casa?
—Con ella, no.
—Entonces no des por hecho que Ricardo podía ofrecer ninguna de las dos cosas.