Salí de prisión después de 5 años y mi yerno me esperaba junto a su coche de lujo, dejando caer billetes delante de mí como si yo no valiera nada. «Toma 100.000 euros y desaparece.» No recogí ni uno: fui directamente a buscar una vieja caja que había ocultado antes de mi condena. Dentro encontré la escritura del terreno sobre el que había levantado su imperio.

Solo tenía 2 trajes.

Eligió uno gris oscuro que llevaba años guardado.

Clara apareció pocos minutos después.

Vestía de forma sencilla.

Ya no llevaba el enorme anillo que Álvaro le había regalado por su aniversario.

—¿Estás segura? —preguntó Mateo.

—Durante 5 años te dejaron solo delante de todo el mundo. Esta vez no vas a entrar solo.

Llegaron juntos.

La torre se elevaba sobre Madrid como una declaración de poder: cristal, acero, jardines suspendidos y apartamentos cuyo precio superaba varios millones.

Decenas de personas esperaban frente a un escenario.

Álvaro hablaba ante los invitados.

—Cuando asumí Construcciones Rivas encontré una compañía golpeada por el mayor escándalo de su historia. Hoy podemos decir que hemos dejado atrás aquel pasado.

Mateo escuchó desde el fondo.

—Algunas empresas —continuó Álvaro— necesitan que una nueva generación tenga el valor de cortar con aquello que las frena.

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