Salí de prisión después de 5 años y mi yerno me esperaba junto a su coche de lujo, dejando caer billetes delante de mí como si yo no valiera nada. «Toma 100.000 euros y desaparece.» No recogí ni uno: fui directamente a buscar una vieja caja que había ocultado antes de mi condena. Dentro encontré la escritura del terreno sobre el que había levantado su imperio.

PARTE 1

El primer hombre que esperaba a Mateo Rivas fuera de la prisión no era su hija, ni un amigo, ni uno de los obreros que durante décadas habían trabajado a su lado. Era Álvaro Montalbán, su yerno, vestido con un traje azul impecable junto a un coche negro de alta gama, sosteniendo un sobre grueso como si estuviera entregando una propina.

Mateo acababa de recuperar la libertad después de 5 años.

Tenía 71 años, el cabello completamente blanco y una reputación destrozada por una acusación que jamás había dejado de negar: la desaparición de 18 millones de euros de Construcciones Rivas, la empresa que había levantado desde cero en Madrid.

Álvaro extendió el sobre.

—Aquí hay 100.000 euros. Cójalos y desaparezca. Clara ya ha sufrido suficiente por culpa de usted.

Mateo no movió las manos.

—Quiero ver a mi hija.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *