Cerré los ojos.
Noah.
—¿Rachel te dijo quién es la mamá?
—Sí.
—¿Quién?
Hailey tragó saliva.
—No está.
—¿Qué significa eso?
—Murió después del parto.
Sentí otra sacudida.
—¿Y Ethan?
—Rachel dijo que está escondido.
—¿Por qué?
—Porque alguien quiere al bebé.
Miré a Hailey.
—¿Quién?
—No sé.
El recién nacido se movió.
Abrí la cobija un poco.
Había algo prendido en el borde interior.
Un pequeño broche plástico.
—¿Qué es esto?
Hailey se acercó.
—No estaba antes.
Lo quité
con cuidado.
Era una memoria diminuta.
No una nota.
No una fotografía.
Una memoria.
—Rachel.
Hailey asintió.
—Debe haberla puesto en la cobija.
Fui por mi computadora.
La encendí sobre la mesa.
Hailey cerró las cortinas.
No le pedí que lo hiciera.
Eso me preocupó.
—¿Por qué cerraste?
—Rachel siempre decía que no dejáramos las luces y las ventanas abiertas cuando habláramos de esto.