Después comenzaron a hablar con regularidad.
Cuando Robert descubrió que se estaban viendo, se produjo otra discusión.
—Le dije a Emily que su madre podía volver a enfermar y que debía tener cuidado —confesó—. Tenía miedo de que Sarah desapareciera otra vez de su vida y de que mi hija tuviera que sufrir por segunda vez el mismo dolor.
—Pero en realidad también tenía miedo de que Emily descubriera lo que usted hizo hace doce años —le dije.
Robert bajó la cabeza.
—Sí. Eso era lo que más miedo me daba.
—¿Y qué ocurrió ayer?
Las lágrimas volvieron a correr por sus mejillas.
—Estaba hablando por teléfono con mi hermana. Le dije que debíamos mantener a Emily alejada de Sarah temporalmente, hasta averiguar si aquellos encuentros estaban perjudicando a alguna de las dos. Emily escuchó la conversación. Pensó que quería separarla de su madre otra vez. Salió corriendo de casa y ya no pude localizarla.