No preguntó nada.
Ni siquiera dejó que ellos supieran que había escuchado.
Se quedó unos segundos observando la puerta entreabierta y después bajó la mirada hacia el moretón que empezaba a aparecer alrededor de la venda.
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Tres años de relación acababan de adquirir un significado distinto.
Y todavía faltaba descubrir por qué habían llevado aquella mentira tan lejos.
A las 2:17 de la madrugada, Bruno había llamado llorando.
Le dijo que Diego había sufrido un accidente mientras manejaba un auto deportivo en una pista privada cerca de Querétaro.
Según Bruno, Diego había perdido mucha sangre y había preguntado por ella antes de entrar a cirugía.
Valeria ni siquiera pensó en lo extraño que sonaba todo.
Tomó un taxi, cruzó media ciudad y llegó a la clínica privada en Santa Fe con la única preocupación de hacer lo que fuera necesario para que Diego sobreviviera.