No sabía qué iba a hacer con todo lo que había construido alrededor de Diego.Tampoco sabía cómo explicarle a su familia que una relación que parecía estable podía haber sido, durante años, una sucesión de pruebas diseñadas para medir su miedo.
Pero sí sabía una cosa.
No quería regalarles la reacción que estaban esperando.
Al llegar a casa, dejó las llaves sobre la mesa.
Después abrió el armario y sacó una maleta.
No metió todo.
Solo lo necesario.
Ropa.
Documentos.
Su computadora.
Algunas cosas personales.
Cada objeto que guardaba parecía responder una pregunta que todavía
no se atrevía a formular en voz alta.
¿Desde cuándo?
¿Por qué?
¿Quién más lo sabía?
¿Y qué significaba exactamente Camila dentro de todo aquello?
Valeria no tenía las respuestas.
Pero tampoco iba a regresar a la clínica para conseguirlas de boca de Diego.