Una marca en la espalda destapó el secreto que su familia ocultó-aurelle

Cuando llegamos, Sofía fue la primera en correr hacia mí.

Valentina y Camila aparecieron detrás.

Renata llevaba todavía una manchita verde junto a la oreja.

La cartulina que habían preparado estaba apoyada contra la pared.

Decía “Bienvenido, Mateo” con letras chuecas, corazones y cuatro firmas enormes.

Ninguna de ellas preguntó por qué su papá no venía con nosotros.

Eso llegó después.

Primero quisieron conocer a su hermano.

Sofía pidió cargarlo sentada.

Valentina contó sus dedos.

Camila dijo que tenía la nariz rara.

Renata quiso saber por qué era tan pequeño si ya tenía nombre.

Yo me reí por primera vez desde el parto.

Luego Sofía preguntó:

—¿Papá está trabajando?

No quise mentir.

Tampoco quise poner sobre cuatro niñas una pelea que correspondía a los adultos.

—Papá y yo estamos resolviendo algo importante.

—¿Está enojado?

—Sí.

—¿Con Mateo?

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