Una niña abrazó a una joven descalza en Nochebuena, pero nadie imaginaba lo que ocurriría después

Si tenemos tiempo.

Si alguien más ayudará.

Si sería incómodo acercarnos.

Sofía solo vio a una persona.

Y eso bastó.

Mariana nunca olvidó aquella Nochebuena.

No porque hubiera sido el día en que una familia solucionó todos sus problemas.

No lo hicieron.

La recuperación tardó meses.

Hubo días difíciles.

Entrevistas que salieron mal.

Papeles que se retrasaron.

Noches en las que Mariana despertaba asustada pensando que volvería a perderlo todo.

Pero ahora tenía personas a quienes podía llamar.

Y, poco a poco, aprendió que pedir ayuda no la hacía menos fuerte.

Aquella noche había llegado a los escalones de una parroquia pensando únicamente en pasar unas horas.

Salió de allí tomada de la mano de una niña.

Y, sin saberlo, caminando hacia una nueva vida.

Un abrazo no resolvió todo.

Pero fue el comienzo.

Porque a veces la esperanza no llega haciendo ruido.

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