—Usted perdió a su hijo. Yo perdí a mis padres. Déjeme trabajar sus tierras.-lbsuong

Pero también sabía algo.

Los muertos no regresaban porque los vivos dejaran de avanzar.

Al amanecer tomó el azadón.

Caminó hacia la parte norte de la finca.

Encontró el viejo depósito cubierto de plantas.

La estructura estaba incompleta, pero todavía parecía sólida.

También descubrió tuberías antiguas enterradas.

Trabajó solo durante horas.

Al mediodía escuchó las ruedas de una silla sobre la tierra.

Facundo apareció detrás de él.

Estaba furioso.

—Le dije que no viniera.

Camilo siguió retirando maleza.

—Lo escuché.

—Entonces váyase.

Camilo dejó el azadón.

—No.

Facundo quedó inmóvil.

Era la primera vez que Camilo lo desobedecía directamente.

—Puede echarme después —continuó el joven—. Pero primero vamos a salvar el maíz.

Facundo temblaba.

—Ese lugar era de mi hijo.

—Precisamente.

Camilo señaló las paredes del depósito.

—Él empezó esto para salvar la finca.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *