PARTE 2: No discutí con Fernanda por teléfono. No la insulté. Solo escuché.
Cuando le marqué esa misma tarde, mientras mi mamá dormía una siesta de puro cansancio, Fernanda me contestó como si nada.
• ¿Ya viste a mamá? Anda bien dramática. Le dejo su gasto cada semana pero no sabe administrar dinero, Emiliano. Se lo gasta en tonterías, le presta a la gente. Por eso le pongo límites.
• ¿Qué límites, Fernanda? La encontré pidiendo fiado un kilo de arroz. Pesa 45 kilos.
• Ay, no empieces. Tú como vives en Querétaro con tu dinero crees que todo es fácil. Yo soy la que se la fleta aquí.
Colgué. No discutí. Entré a la app del banco y cancelé la transferencia automática de los 50 mil. Después le marqué a una abogada que me recomendó un amigo en Puebla, la licenciada Gabriela Ortega.
• Licenciada, creo que mi hermana lleva 5 años robándole a mi mamá. Y creo que le quitó parte del terreno.
• ¿Tiene su mamá alguna discapacidad diagnosticada? ¿Firmó algo?
• No lo sé. Voy a averiguar.
Esa noche dormí en el cuarto que era mío, con el colchón sumido. Mi mamá me hizo enfrijoladas con lo poco que había.
Al día siguiente Fernanda llegó a la casa como si fuera la dueña. Venía en una camioneta blanca nueva, con uñas acrílicas, cadena de oro y una bolsa de marca. Traía una despensa chiquita, como para la foto.
• ¿Qué haces aquí sin avisar, Emiliano? ¿Vienes a auditarme?
• Vengo a ver a mi mamá. ¿Me explicas por qué vendiste parte del solar?
Se rió.
• Yo no vendí nada. Mamá me lo regaló. Ella quiso. Está todo legal. ¿O qué, me vas a acusar de ratera por un pedazo de tierra que ni vale nada?
Metió la mano a su bolsa y sacó unas copias.
• Mira, para que no andes inventando. Aquí está la cesión de derechos. Ella me firmó porque yo soy la que la cuida. Tú solo mandas dinero y te desapareces.
Mi mamá, que estaba lavando los trastes, se soltó llorando.
• Yo no quería, Fernanda. Me dijiste que era para lo del apoyo de 65 y más. Me dijiste que si no firmaba me ibas a llevar al asilo.
Fernanda se le fue encima gritando:
• ¡Cállese, mamá! ¡Usted firmó porque quiso! ¡No me venga ahora con que la eng