Yo era el único dispuesto a cortarle el pelo, pero después el hombre sin hogar sonrió y dijo: “Tengo algo para ti”

Kayla se fue a las siete. Ella agarró su bolso sin despedirse. La clienta de Tiffany nunca se presentó, por lo que se fue a las 7:05, echándome un vistazo al camino de salida que decía que le estaría contando a todos sobre esto mañana.

Entonces solo estábamos Ray y Ray, y Brenda detrás de su puerta cerrada de la oficina.

– Entonces -dije-. “Entrevista de trabajo”.

– Sí, señora.

“¿Qué tipo de trabajo?”

“Maintenance. At the community center on Fourth Street. Fixing things. Cleaning. That kind of work.” He paused. “I’m good with my hands. I used to be, anyway.”

“Eso suena como un buen trabajo”.

“It is.” He looked down at his lap, at the black cape. “It would be the first real job I’ve had in a long time.”

Recogí mis tijeras.

Empecé por la parte de atrás. Corto, incluso cortes. Quería darle algo limpio y ordenado. Algo que parecía un hombre que se presentaba a tiempo y arreglaba tu caldera sin quejarse.

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