A 5 minutos de una operación urgente, me puse por error la bata de mi residente y encontré una nota escrita por mi marido. Mientras ella trabajaba a mi lado como si nada, leí: «Pronto dejaré a mi mujer». No hice una escena; guardé la nota y entré al quirófano. Entonces vi el rostro del paciente y reconocí al hombre que desapareció de mi vida hace 17 años.

La dejó junto al acuerdo.

—¿También sabías lo que me convenía cuando escribiste esto?

Javier se quedó mudo.

—No significa lo que parece.

—Has escrito que vas a dejarme.

—Inés se ha obsesionado conmigo.

—Curioso. Tu letra también parece obsesionada con ella.

Javier cambió de estrategia.

—Nuestro matrimonio llevaba años mal.

—Esta mañana me dijiste que me querías.

—Porque no quería preocuparte antes de una operación.

Laura soltó una risa breve y amarga.

Después mostró el informe médico.

Por primera vez, Javier no encontró una respuesta rápida.

—Sabías esto desde hace 9 años.

—Era un resultado antiguo.

—El especialista pidió repetir pruebas antes de que yo continuara con los tratamientos.

—Los médicos se equivocan.

—Yo también soy médica.

Javier levantó la voz.

—¡No iba a permitir que mi madre supiera que el problema podía ser mío!

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