El silencio que siguió fue devastador.
Laura no necesitaba escuchar nada más.
Durante años él había permitido que ella se sometiera a tratamientos y comentarios humillantes simplemente para proteger su orgullo delante de Mercedes.
—Voy a divorciarme —dijo Laura.
Javier se quedó quieto.
—No seas ridícula.
—Mañana contactaré con una abogada.
—Estás alterada por lo de Marcos.
—Esto no tiene nada que ver con volver con Marcos.
—Claro que sí. Ha aparecido después de 17 años y de repente tú cuestionas todo.
Laura señaló los documentos.
—No necesito a otro hombre para comprender lo que tú hiciste.
Preparó una maleta aquella misma noche.
Javier intentó impedir que se marchara mediante promesas, reproches y amenazas económicas.
Le recordó la casa.
Las inversiones.
Los viajes.
El nivel de vida.
Laura respondió una sola vez.
—Todo eso puede discutirse delante de abogados. Mi libertad no.