A 5 minutos de una operación urgente, me puse por error la bata de mi residente y encontré una nota escrita por mi marido. Mientras ella trabajaba a mi lado como si nada, leí: «Pronto dejaré a mi mujer». No hice una escena; guardé la nota y entré al quirófano. Entonces vi el rostro del paciente y reconocí al hombre que desapareció de mi vida hace 17 años.

Laura no quiso recibir aquellas capturas.

Le indicó que, si realmente contenían información importante, debía entregarlas mediante los cauces legales adecuados.

Inés lo hizo.

Semanas después, Rubén fue citado a declarar.

La investigación reveló comunicaciones entre varios responsables de la empresa y movimientos económicos difíciles de justificar.

No todo podía atribuirse directamente a Javier, pero aparecieron suficientes elementos para ampliar las diligencias sobre las irregularidades empresariales y sobre las circunstancias del accidente de Marcos.

Entonces Javier cometió el error que terminó de derrumbar su imagen.

Acudió al hospital.

Esperó a Laura en un pasillo cercano a los quirófanos.

—Retira lo que hayas entregado —le dijo.

—Yo no he presentado ninguna acusación contra ti por el accidente.

—No juegues conmigo.

—Marcos entregó sus documentos. Inés entregó los suyos. Tus antiguos contratos estaban en tu despacho. Quizá deberías preguntarte por qué tantas personas conservan pruebas alrededor de ti.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *