—Sí —admitió—. Y tendría que haberlo entendido antes.
—Pensé que te ibas a enfadar.
—Me equivoqué yo, Mateo. Cuando algo te haga sentir que una persona no está actuando bien, puedes decírmelo aunque no sepas explicarlo perfecto.
Mateo miró hacia la cocina.
—¿El tío Rubén va a volver a entrar por la noche?
—No.
Elena sacó la copia de la llave de Rubén del llavero que él había dejado sobre la mesa y se la guardó.
Nuria se ocupó del resto. El banco anuló las autorizaciones que Carmen no reconocía como consentidas, bloqueó temporalmente las operaciones sensibles y abrió una revisión interna. Por fortuna, Rubén todavía no había conseguido retirar los 20.000 euros. Había realizado una prueba de transferencia de 600 euros entre cuentas de Carmen, según él “para comprobar que funcionaba”, pero el dinero seguía dentro del patrimonio de ella.