Mauricio no llegó a la audiencia. Mandó a su abogado.
Hoy es 31. Mis bebés ya no tienen fiebre. Están dormidos en la cuna que mi mamá les armó en su cuarto, con un moñito rojo cada uno. Mi mamá hizo ponche y puso la cena de recalentado. No hay árbol grande, pero hay paz.
Encontré mi anillo en mi cajita de recuerdos. No lo voy a usar. Lo voy a vender y con eso voy a pagar la primera parte del tratamiento de terapia que empecé.
A veces pienso en la Camila de Nochebuena, de pie junto al árbol, creyendo que tenía que pedir permiso para salir de su propia casa con sus hijos enfermos en brazos.
Si estás leyendo esto y te dijeron “eso es lo que hacen las madres” mientras te dejaban sola con fiebre, con miedo y con culpa, quiero que sepas algo: eso no es lo que hacen las madres. Eso es lo que hacen los hombres que quieren que creas que no puedes sola.