No contesté. Por primera vez en dos años, bloqueé su número sin culpa.
Los días siguientes fueron de papeleos, de ir al Ministerio Público con los gemelos en brazos, de que mi mamá me ayudara a bañarlos porque yo tenía las manos temblando. El banco nos confirmó que el crédito estaba a punto de vencer y que ya había dos mensualidades atrasadas. Si Fernanda no lo hubiera visto, en enero me habría llegado una demanda de embargo de mi propio departamento.
Renata desapareció. Borró su LinkedIn. Cerró su Instagram. Después supimos que nunca fue consultora, era la novia de Mauricio desde antes de mi embarazo.
Ayer, 30 de diciembre, el juez familiar dictó la nulidad del poder por vicio de consentimiento y por haberse obtenido con engaño durante el puerperio. Me devolvieron las escrituras. El departamento sigue siendo mío. También me dieron la custodia provisional total de Mateo y Emma.