Capítulo 2: La cuarta fotografía

Me tendió una hoja. La letra de mi madre, la de las listas de la compra y las felicitaciones de cumpleaños, escribía:

«Vuelvo el domingo a las seis, después de comer en casa con mi familia. Será mi última cena de los domingos en mi casa, aunque ellos todavía no lo sepan. Si alguien viene antes a preguntar, no le digan que estoy enferma. Díganle que estoy despidiéndome, que es la verdad ordenada de otra manera.»

Me quedé mirando la palabra «domingo» hasta que se me desenfocó.

Mi madre, que nunca ha faltado a una cena de los domingos. Mi madre, que anoche arrastró una maleta ajena hasta su dormitorio y echó la llave no para escondérmela a mí, sino para poder mirarla ella sola un rato y prepararse.

Me levanté con la hoja temblándome en la mano.

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