Capítulo 2 — Lo que Lila no podía contar

Lila no respondió.

—Y nadie te va a castigar por contar lo que pasó.

La niña levantó lentamente la mirada.

—¿Aunque papá diga que miento?

El director se quedó inmóvil.

—Aunque alguien diga eso.

Lila tragó saliva.

—Papá dijo que los adultos siempre creen a los papás.

Valerie sintió una punzada de rabia, pero la contuvo.

No era momento para mostrarla.

—Lila —dijo suavemente—, ¿puedes decirnos una cosa? ¿Lo que te duele pasó esta mañana o antes?

La niña dudó.

—Anoche.

La enfermera anotó la hora.

—¿Dónde ocurrió?

Lila bajó la mirada.

—En el garaje.

El silencio llenó la pequeña habitación.

—¿Quién estaba allí? —preguntó el director.

—Papá.

—¿Alguien más?

Lila negó con la cabeza.

—¿Tu mamá estaba allí?

—No.

—¿Qué hizo papá?

La niña empezó a llorar.

Valerie se acercó inmediatamente.

—Está bien. No tienes que contar todo ahora.

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