Una pared que reconocí.
Era la antigua casa de mi suegro.
La casa que había sido vendida después de la muerte de mi marido.
Me acerqué a la fotografía.
—¿Cuándo se tomó esto?
Clara negó con la cabeza.
—No lo sé.
La giré.
Había algo escrito detrás.
Una fecha.
Y una frase.
«Si alguna vez necesitas encontrar la verdad, busca debajo de la tercera tabla.»
Sentí un escalofrío.
La tercera tabla.
Mi marido solía decirme que aquella casa tenía un suelo especial en el despacho de su padre.
Un suelo que su padre había construido personalmente.
Nunca entendí por qué.
—¿Lily encontró esto allí?
—No —respondió Clara—. Lo encontró alguien que se lo entregó.
—¿Quién?
Antes de que pudiera responder, escuchamos pasos.
Lily apareció al final del pasillo.
Estaba pálida.
Cuando vio a Annie y a su madre, se quedó completamente inmóvil.