Miré hacia la habitación de mi hija.
—Entonces, ¿para quién era?
—Para alguien que iba a venir por ella.
Sentí que el corazón se me detenía.
—¿Quién?
Clara negó lentamente con la cabeza.
—No lo sé.
—¿Cómo que no lo sabe?
—Solo sé lo que Annie escuchó.
Annie se secó las lágrimas.
—Lily recibió una llamada hace unos días.
—¿De quién?
—No lo dijo.
—¿Qué escuchaste?
La chica miró a su madre.
Luego a mí.
—Le dijeron que su padre había dejado algo para ella.
No pude moverme.
—Mi marido murió hace cuatro años.
—Lo sé.
—Entonces, ¿qué podía haber dejado?
Annie señaló la fotografía.
—Eso.
Miré nuevamente la imagen.
Mi marido aparecía sonriendo.
Lily estaba en sus brazos.
Pero había algo extraño.
En el fondo de la fotografía había una pared.