No supe qué decir.
—¿Sabe qué es lo peor? —continuó—. La esposa de su hermano me llamó otra vez. Me ofreció dinero si dejábamos de mencionar el atropellamiento en redes sociales.
Cerré los ojos.
Karla estaba embarazada, sí. Su hijo merecía protección y cariño. Pero eso no justificaba que utilizara al bebé para esconder lo ocurrido.
—Guarde esa información para la Fiscalía, Mauricio.
—Lo haré. Y quiero decirle algo: sé que usted tampoco tiene la culpa.
Fue la primera vez en muchos años que alguien pronunció aquellas palabras sin pedirme nada a cambio.
Dos días después, Mauricio publicó en Facebook una grabación de la llamada que había recibido de Karla.
Se escuchaba claramente:
—La que manejaba era la hermana de mi esposo. Nosotros no tenemos por qué pagar nada. Búsquenla a ella.
Debajo, Mauricio escribió que su padre luchaba por sobrevivir mientras la familia del conductor intentaba responsabilizar a una mujer inocente.