—No voy a mentir sobre su carácter ni sobre lo que hizo.
Mi madre comenzó a gritar que yo estaba destruyendo a nuestra familia.
Entonces le pregunté algo que llevaba años guardando.
—Mamá, si la persona atropellada hubiera sido yo, ¿le habrías pedido a Daniel que fuera a prisión por mí?
Abrió la boca.
No salió ninguna palabra.
Ese silencio fue su respuesta.
Cerré la puerta.
Detrás escuché:
—¡Un día te vas a arrepentir de tratar así a tu madre!
Pero lo único que sentí fue cansancio.
Tres días después recibí una llamada de Mauricio.
—Valeria, mi papá falleció esta mañana.
Me quedé inmóvil frente a la ventana.
Recordé su figura caminando junto a la carretera, aquella bolsa pequeña en la mano, la violencia de los impactos.
—Lo siento muchísimo, Mauricio.
—Los médicos hicieron todo lo posible.