Después de caer por la escalera, recuperé la vista tras 7 años y vi por primera vez al niño que llamaba hijo: no se parecía a mí, sino a mi cuñada, mientras mi marido corría a protegerlo. Oí a Álvaro decir: «Mañana habrá terminado todo». No lloré: guardé 2 cabellos y pedí una prueba de ADN. Esa noche apareció un correo: «Sofía, seguimos buscándote». –

Por eso la presencia de Martina en la casa nunca le había parecido extraña.

Era “la pobre cuñada viuda”.

La mujer que ayudaba.

La mujer que cocinaba.

La mujer que describía los dibujos de Nico cuando Sofía no podía verlos.

Ernesto hizo la pregunta que nadie quería formular.

—¿Quién es el padre de Nicolás?

Martina bajó los ojos.

Álvaro se sentó.

Y Sofía comprendió.

—Álvaro.

Martina empezó a sollozar.

Nadie lo negó.

La verdad salió poco a poco.

Durante los últimos meses de la enfermedad de Daniel, Álvaro y Martina habían iniciado una relación.

Sofía estaba embarazada por entonces.

Poco después descubrió irregularidades en una cuenta administrada por su marido.

Había movimientos pequeños.

Después otros mayores.

La noche anterior al accidente discutieron.

Sofía amenazó con regresar con su padre y revisar todas las cuentas familiares.

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