Después de caer por la escalera, recuperé la vista tras 7 años y vi por primera vez al niño que llamaba hijo: no se parecía a mí, sino a mi cuñada, mientras mi marido corría a protegerlo. Oí a Álvaro decir: «Mañana habrá terminado todo». No lloré: guardé 2 cabellos y pedí una prueba de ADN. Esa noche apareció un correo: «Sofía, seguimos buscándote». –

Sofía dejó sobre la mesa una copia del registro original localizado por los investigadores de Ernesto.

El nacimiento de Nicolás había sido inscrito inicialmente en una clínica de Pozuelo.

La madre era Martina Serrano.

El padre no constaba.

Meses después aparecieron modificaciones.

Sofía figuraba entonces como madre.

Ella miró a Martina.

—Explícamelo.

Martina comenzó a llorar.

—Queríamos ayudarte.

Sofía sintió que aquella frase era todavía peor que una mentira.

—¿Ayudarme?

—Habías perdido a tu bebé. No recordabas casi nada. Los médicos decían que estabas destrozada.

—¿Y vuestra solución fue darme otro niño?

Martina apretó los puños.

—Nico necesitaba estabilidad.

—Tenía madre.

—Yo acababa de quedarme viuda.

Sofía se quedó inmóvil.

Martina había sido esposa de Daniel, hermano mayor de Álvaro.

Daniel había fallecido después de una larga enfermedad poco antes del accidente de Sofía.

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