Ernesto Beltrán lloró al escuchar su voz.
La había buscado durante 7 años.
Sofía no le permitió acudir todavía.
—Primero necesito saber quién vive realmente conmigo.
Aquella tarde enviaron los 2 cabellos y una muestra de Sofía al laboratorio.
El resultado llegó esa misma noche.
“Maternidad biológica: incompatible.”
Nicolás no era su hijo.
Pero el siguiente descubrimiento fue peor.
Ernesto consiguió el expediente del accidente y llamó inmediatamente.
—Sofía… estabas embarazada cuando ocurrió.
Ella apretó el teléfono.
—Entonces, ¿dónde está mi hijo?
El silencio respondió antes que su padre.
El bebé no sobrevivió.
Nicolás había nacido meses después.
Y había algo más.
Durante los años de ceguera, millones de euros procedentes del patrimonio de Sofía habían terminado financiando empresas controladas por Álvaro.
A la mañana siguiente, él pensaba hacerla firmar la última cesión que necesitaba.