—Puedo ver —dijo.
Álvaro perdió el color.
Solo durante 1 segundo.
Después sonrió.
—El golpe te ha confundido.
—Te estoy mirando.
Nicolás se aferró más a él.
Sofía volvió a observar al niño.
Los ojos.
La nariz.
La barbilla.
Todo estaba allí.
—¿Nico es realmente mi hijo?
Álvaro endureció la expresión.
—No sabes lo que estás diciendo.
Entonces apareció Martina.
Vestía una blusa crema y llevaba el cabello recogido.
Sofía la miró y tuvo que contener el aire.
Nicolás parecía una versión infantil de ella.
Martina notó aquella mirada y se quedó paralizada.
Sofía fingió marearse.
—Necesito descansar.
Álvaro pareció aliviado.
Esa noche nadie supo que Sofía había recuperado mucho más que la vista.
Cuando Nicolás entró buscando una tableta que había dejado junto a su cama, ella lo llamó con dulzura.
—Ven, cariño. Tienes algo en el pelo.
—He dicho que no me toques.
Sofía sonrió como si no hubiera ocurrido nada.
Consiguió retirar 2 cabellos de su jersey.
Cuando el niño salió, los guardó dentro de una pequeña bolsa transparente.
Después localizó, desde un viejo ordenador que Álvaro creía inutilizable para ella, un laboratorio privado de Madrid.
No lloró.
No gritó.
No despertó a su marido.
Solo escribió una solicitud urgente para una prueba de ADN.
Y antes de cerrar el portátil encontró un correo antiguo que hizo que sus manos comenzaran a temblar.
El remitente era su padre.
El hombre que Álvaro le había asegurado que había fallecido hacía 7 años.
El asunto decía:
“Sofía, seguimos buscándote.”
PARTE 2
A la mañana siguiente, Sofía decidió fingir que seguía ciega.
Martina respiró aliviada cuando la vio caminar tanteando las paredes. Álvaro incluso le besó la frente antes de salir.
—No te preocupes por nada. Yo sigo encargándome de ti.
Aquellas palabras, que antes le daban seguridad, ahora sonaban como una amenaza.
Sofía llamó a su padre desde un teléfono prestado por una empleada.
Ernesto Beltrán lloró al escuchar su voz.
La había buscado durante 7 años.
Sofía no le permitió acudir todavía.
—Primero necesito saber quién vive realmente conmigo.
Aquella tarde enviaron los 2 cabellos y una muestra de Sofía al laboratorio.
El resultado llegó esa misma noche.
“Maternidad biológica: incompatible.”