Cenó con ellos y preguntó demasiado sobre Laura. Más tarde, ella escuchó su voz desde el estudio:
—Tío, tienes cáncer terminal y metiste a una desconocida con un niño en tu casa. ¿Ya pensaste lo fácil que sería que alguien se aprovechara de ti?
Alejandro respondió:
—Tú llevas años preguntándome por mis cuentas, mis propiedades y mi testamento, y casi nunca me preguntas cómo me siento.
Hubo un silencio.
—Cuando mueras, lo que es de la familia debe seguir en la familia —dijo Rodrigo.
Alejandro contestó:
—Mientras yo siga vivo, nada de lo mío te pertenece.
Laura se quedó inmóvil. Aún no imaginaba hasta dónde estaba dispuesto Rodrigo a llegar para cambiar eso.
PARTE 2
Dos semanas después, Laura consiguió empleo en una empresa de materiales para construcción en Querétaro. El problema era la renta: depósito y primer mes superaban sus ahorros.