Lucía removió el café.
—Era lo más fácil para ti.
Sergio asintió.
—Sí. El coste lo pagabas tú.
No añadió excusas.
Aquello no reconstruyó el matrimonio, pero fue la primera vez que Lucía sintió que comprendía lo que había hecho.
Alba también tuvo que asumir consecuencias. Marcos no retomó la boda y decidió apartarse mientras se aclaraban las deudas. Alba negoció con la finca y los proveedores, vendió varios regalos y empezó a trabajar para pagar lo pendiente. Carmen dejó de organizar rescates cuando descubrió que nadie quería financiarlos.
4 meses después, Lucía recibió una carta de Alba.
No pedía dinero ni ayuda con Marcos.
Admitía que durante años había contado lo de los huevos como una hazaña porque los adultos se habían reído. También reconocía que, cuando Claudia manchó su vestido, sintió en segundos una vergüenza que nunca quiso ver en Lucía.