Diez años después de que Alba arruinara mi vestido con huevos, llegué a su boda y descubrí que pensaba convertir aquel recuerdo en el entretenimiento de la noche. «No montes un drama, Lucía», volvió a decir mi suegra. No respondí: abrí la caja azul y pedí que encendieran la pantalla. Dentro quedaban 3 documentos que Sergio aún no había visto.

Después sacó la pequeña caja azul del bolso.

—Hugo, tú no tienes que vengarme. Nadie tiene que hacerlo.

Subió los 3 escalones del escenario y pidió el micrófono.

—Hace 10 años me dijeron que debía callarme porque una niña no entendía lo que hacía. Hoy esa misma persona exige respeto por algo casi idéntico.

Abrió la caja.

Alba miró dentro, esperando quizá dinero o una joya.

Solo vio una memoria, una llave y 3 hojas dobladas.

Lucía entregó la memoria al técnico.

—Reproduce el archivo número 1.

En la pantalla apareció Carmen, 10 años más joven, colocando huevos en una caja.

Luego se escuchó la voz de Sergio:

—Tú no la defiendas y ya está.

El rostro del novio de Alba, Marcos, cambió por completo.

Pero aquello era solo el principio.

Porque el archivo número 2 había sido grabado 6 días antes.

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