Si quizá Carmen había perdido su vivienda de repente y Álvaro había tomado una mala decisión intentando protegerla.
Pero las conversaciones destruían esa explicación.
No se prepara durante 3 semanas una emergencia inesperada.
No se entrega una copia de una llave por accidente.
No se discute durante cuánto tiempo permanecerá alguien en una casa si todavía no se ha preguntado a una de las personas que vive allí.
A las 14:10 Carmen llamó.
Lucía estuvo a punto de no responder.
Finalmente lo hizo.
—Has humillado a mi hijo —dijo Carmen sin saludar.
—Carmen…
—Hay 180 personas que iban a asistir a esa boda. ¿Sabes cuánto dinero habéis tirado?
—Lo sé.
—Todo por 15 cajas.
Lucía cerró los ojos.
—No ha sido por las cajas.
—¿Entonces por qué?
—Porque vosotros decidisteis que sería más fácil ignorar mi opinión hasta después de casarme.