—Si das otro paso, llamo a seguridad.
Bajó por el ascensor todavía vestida de novia. Atravesó el vestíbulo bajo las miradas de 3 invitados que aún no se habían marchado y llegó al aparcamiento.
Se sentó en su coche, cerró las puertas y abrió el portátil.
Pensaba llamar a su abogada.
Pero antes apareció en la pantalla una carpeta sincronizada desde la cuenta familiar de Álvaro.
Tenía un nombre que le heló el cuerpo:
“DESPUÉS DE LA BODA”.
PARTE 2
Lucía abrió la carpeta desde el aparcamiento. Había capturas de mensajes entre Álvaro, Carmen y su hermano, copias de su DNI, una firma escaneada y un borrador de financiación para el taller familiar. En un audio, Álvaro decía que, después de casarse, ella “dejaría de hacerse la independiente” y asumiría gastos, casa y cuidados.
La traición no había nacido aquella noche. Llevaba meses preparada.