El Hombre Sin Nada Que Podía Comprar Veinte Veces El Rancho De Mariana-lbsuong

Daniel abrió la boca.

Mariana alzó una mano.

—Todavía no termino.

Él guardó silencio.

—Si necesitas regresar a tus negocios, regresa. No voy a detenerte. Pero si decides quedarte aquí, quiero saber que es porque elegiste quedarte, no porque piensas que ahora puedes arreglar mi vida con dinero.

Daniel miró hacia la casa, luego hacia Adela, que los observaba discretamente desde la ventana.

—Acepto.

—No respondas tan rápido.

—No necesito pensarlo.

—Yo sí.

Mariana le devolvió la regla.

Daniel la tomó con cuidado.

Durante los días siguientes el tema del dinero casi no volvió a mencionarse.

El invierno, en cambio, no permitió que nadie olvidara sus obligaciones.

La nieve cubrió los cercos bajos.

El agua de la bomba amaneció congelada dos veces.

Una sección del granero comenzó a ceder bajo el peso acumulado y Daniel tuvo que reforzarla antes de que la estructura se deformara más.

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