El Hombre Sin Nada Que Podía Comprar Veinte Veces El Rancho De Mariana-lbsuong

Daniel pareció reconocerlo.

—Quiero cumplir lo que te dije cuando nos casamos.

Mariana soltó una risa breve, sin humor.

—¿Cuál de todas las cosas que me dijiste?

El golpe fue justo.

Daniel lo aceptó.

—Quedarme cuando llegue la nieve.

Mariana volvió a mirar la cerca rota.

—Quedarte ya no significa lo mismo. Antes pensaba que no tenías adónde ir.

Daniel bajó la vista.

Ahí estaba la diferencia.

Por primera vez, Mariana entendió con claridad qué era lo que realmente le molestaba.

Ella había creído que Daniel permanecía en el Rancho Haro porque necesitaba techo, comida y trabajo.

Ahora sabía que podía irse en cualquier momento a una vida mucho más cómoda.

Si se quedaba, sería una elección.

Pero si se iba, también.

—Quiero una condición —dijo Mariana.

Daniel levantó la cabeza.

—Dime.

—Hasta que termine el invierno, no compras mi rancho, no pagas mis deudas y no conviertes esta casa en una extensión de tu aserradero.

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